El silencio de las cumbres de Sierra Nevada solo se rompe por el sonido rítmico de unas zapatillas batiendo el tartán. A 2.320 metros sobre el nivel del mar, el aire es más limpio, pero también más exigente. En este escenario idílico de alta montaña es donde Dani Arce, uno de los grandes referentes del atletismo español y especialista en los 3.000 metros obstáculos, cimenta sus éxitos internacionales.Conocido en el mundo del atletismo por su garra y constancia, el atleta burgalés ha convertido nuestro Centro de Alto Rendimiento (CAR) en su «búnker» de preparación predilecto.
Para un obstaculista de su nivel, cada paso cuenta, y la altitud es el elemento diferenciador para ganar esas décimas de segundo que separan el podio del resto de competidores. La rutina a más de 2.000 metros de altitud. El día a día de Dani Arce en el CAR Sierra Nevada es un monumento a la disciplina. Las jornadas comienzan temprano, aprovechando las condiciones climáticas óptimas de la mañana. Su plan de entrenamiento combina sesiones de series largas en nuestra pista de atletismo exterior, exigentes rodajes por los senderos de montaña y un trabajo invisible pero crucial en el gimnasio de alta resistencia.
Uno de los entrenamientos más exigentes son los test de series de 1.000 metros. En altitud, la menor presión de oxígeno obliga al corazón y a los músculos a trabajar al límite, convirtiendo cada sesión en un reto tanto físico como mental.El factor mental: El aislamiento del campeónPreparar unos campeonatos internacionales o el circuito de la Diamond League requiere algo más que buenas piernas; exige una mente de hierro.
El CAR Sierra Nevada ofrece el entorno perfecto para ello. Lejos de las distracciones de la ciudad, Dani Arce y su equipo logran una concentración absoluta. La convivencia con deportistas de otras disciplinas y nacionalidades genera una atmósfera de motivación mutua donde se respira olimpismo en cada rincón.
Dani Arce demuestra en cada concentración que el camino hacia la cumbre del atletismo mundial se empieza a correr aquí arriba, en Sierra Nevada



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